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Las
personas que conocen el sonido KEF saben que es un nombre
que infunde respeto porque nunca ha sido un fabricante "copión".
Ya desde el nacimiento de la alta fidelidad, su estrategia
se ha caracterizado por una gran confianza en la potencia
de los nuevos materiales, las nuevas tecnologías y
los diseños ingeniosos para realzar la calidad del
sonido grabado. Esto es tan cierto hoy en día como
lo era en 1961, cuando se fundó KEF, lo cual explica
por qué los altavoces KEF se han situado entre los
mejores del mundo en todas estas décadas.
Basado en tecnología desarrollada originariamente para
el programa espacial de la NASA y protegido por patentes internacionales,
ningún otro fabricante ha hecho más por avanzar
en los principios de la ingeniería de altavoces, y
ninguno está mejor posicionado para explotar el potencial
de los últimos formatos digitales.
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